jueves, 18 de noviembre de 2010

EL CORAL

En la entrega anterior, después de haberles comentado sobre las perlas, me quedaron ganas de seguir fondeando por los paisajes marinos, que de más está decir son de absoluta belleza, así que continuando en el mar, aunque yo esté a cierta distancia de él, hoy les hablaré de otra piedra orgánica que procede de sus fondos: el coral.

Durante muchos siglos los arrecifes de coral han sido un misterio. A pesar de haber sido estudiados por diferentes expertos de la vida del mar, no sabían definir si era una rara planta o un extraño animal; inclusive, algunos, pensaban que era “algo” de procedencia extraterrestre. Los consideraban una extraña e indescifrable especie de formación marina y no podían explicar su naturaleza.

En el año 1.785, el italiano Filippo Cavolini ya había escrito una obra muy importante sobre las formaciones de coral, pero en 1.864, un naturalista francés de nombre Henri Lacaze-Duthiers, luego de mucha investigación, fue el que logró describir al coral vivo, con sus formaciones de pólipos, sus órganos reproductores y su desarrollo.

Si tuviera que definirle a un niño lo que es el coral, le diría que unos animalitos marinos llamados pólipos coralinos, para protegerse de los depredadores, construyen sus casas con una sustancia de un mineral llamado calcio y eso es el coral. Así de simple, es más, me encanta esa definición. Para ponerme un poco más técnica les diré que es un carbonato cálcico, que pertenece a la familia de las gorgonáceas y que tiene una dureza de 3 a 4 en la escala de Mohs.

Se encuentra localizado, principalmente, en el Mediterráneo occidental, Japón, Malasia, Australia, sin olvidar el Caribe. En el Mar Rojo abunda el precioso coral negro, según algunos, excelente amuleto contra la mala suerte o el mal de ojo.

Al coral se le asocia mucho con el color rojo pero también los hay blancos, rosados, negros y un tipo de azul que realmente es muy raro de encontrar. El más preciado en joyería, sin duda, es el rojo.

HISTORIAS, MITOS, LEYENDAS Y CREENCIAS:

· El nombre del coral viene del griego Korallion, que significa adorno del mar, aunque el origen de la palabra en español, nosotros lo tomamos del latín Corallium.

· Para los antiguos romanos, al igual que para los griegos, era el más precioso regalo del mar.

· Mis antepasados pueblos celtas, excelentes artesanos y mejores orfebres, sentían gran aprecio por el coral, con el que les gustaba adornar las empuñaduras de sus armas.

· Dicen que protege de los malos espíritus y el mal de ojo, sobretodo, como dije antes, el coral negro, seguido por el rojo.

· Hay un tipo de coral, cuyo calcio, tiene uso terapéutico y, al parecer, ofrece excelentes resultados para los que sufren de artritis, osteoporosis, dolores articulares e, inclusive, para reforzar el sistema inmunológico.

· Al coral le gustan las aguas templadas y las costas no muy profundas, aunque hay algunos arrecifes que se han encontrado hasta a 1.500 metros de profundidad.

· Hay bancos de corales francamente enormes. Sus familias, forman arrecifes con múltiples ramificaciones y las bases de éstos, suelen ser corales muertos, mientras que los vivos, generalmente, se encuentran en la parte superior. De todos modos, nada se pierde en la naturaleza, aquellos que mueren dejan “sus troncos” que sirven de hábitat para otros seres vivos.

Amigos, quisiera decirles que la formación del coral es muy lenta. Se estima que puede crecer entre 1 y 1.5 centímetros al año. Podrán imaginarse la cantidad de tiempo que puede tardar en desarrollarse un arrecife de coral, porque si bien es cierto que algunos son de apenas pocos metros cuadrados, también es cierto que los hay que abarcan miles de kilómetros cuadrados. Cuando llego a este punto me vienen a la mente algunas imágenes de devastaciones de arrecifes de coral que he podido ver, como seguramente muchos de ustedes también las habrán visto, entonces las palabras se me agolpan y se me dificulta ordenarlas para poder escribir. De forma muy breve y con tristeza, les diré que hay bosques de coral que se están destruyendo día a día por negligencia humana. Hay un estudio que dice que ya hemos perdido el 30% de los corales de nuestro planeta y lo que es peor es que se estima que para el año 2.020 la pérdida puede alcanzar el 50%.

El coral parece fuerte, quizás por su majestuosidad, pero en realidad es muy frágil, tanto, que el calentamiento de las aguas lo está afectando y ni hablar de los vertidos tóxicos que llegan al mar, que también son diarios... ¡qué pena!.

Terminaré diciendo que el coral, para algunos, puede seguir siendo una rara planta; para otros, un extraño animal que forma esculturas únicas e irrepetibles; habrá quien no le dé vueltas a la cabeza y crea que es simplemente un adorno que la naturaleza puso en el mar y nada más. La realidad es que los arrecifes de coral son preciosas colonias o perfectos ecosistemas de vida marina que albergan miles de especies de peces y plantas a los que les dan cobijo, y que al igual que todo ser vivo nacen, se alimentan, se reproducen y mueren, pero deberían hacerlo de forma natural, no provocada por nosotros, los humanos, que somos sus indolentes depredadores, mientras que ellos, sin ser pensantes, ni sentimentales, protegen más de 4.000 especies de vida marina, amén de las costas, a las que abrigan de los huracanes.

Nada muere completamente, todo se transforma, y el coral lo hace en forma de maravillosa gema…

Anuchy Ulloa