jueves, 10 de febrero de 2011

AMOR




Hoy, 10 de Febrero y ya muy cerca del 14, día que se estipuló para festejar al amor, qué mejor que una introducción sobre él (al AMOR me refiero), una palabra preciosa que identifica un sentimiento poderoso y noble, que no tiene forma, dimensión, fronteras, ni siquiera descripción exacta. Intentaré dar una mía, pero antes daré algunas de seres inocentes cuyas edades oscilan entre 3 y 8 años. Esto está basado en un estudio hecho por profesionales de la educación y la psicología, que tomaron a un grupo de estos infantes y les hicieron una sola pregunta: ¿Qué es el amor? Así contestaron algunos:

Cuando mi abuela se enfermó de artritis, ya no se podía pintar las uñas de los pies y desde entonces mi abuelo se las pinta aunque él también sufre de artritis.

Rebeca, 8 años

El amor es cuando una mujer se coloca perfume y el hombre se coloca loción para después de afeitarse y luego salen juntos y se huelen.

Carlos, 5 años

El amor es como una viejita y un viejito que son muy amigos aunque se conozcan hace mucho tiempo.

Tomás. 6 años

El amor es cuando se tiene hambre y el hombre le ofrece la comida de él a su novia y él no come pero se pone contento porque ella está comiendo.

Luis, 7 años

Yo cuando me despierto y también cuando me estoy quedando dormido, siempre pienso en Natalie y ella no quiere ser mi novia pero yo solo la quiero a ella porque ninguna es como ella.

Juan Andrés, 6 años

Yo quiero a mi mamá.

Beatrice, 4 años

Bueno, estos chiquitos me desarman un poco y creo que no podría superarlos con frase alguna pero hoy les dejaré una de las muchas definiciones que yo le doy a la palabra “Amor”. Con el tiempo iré agregando más.

AMOR:

El verdadero AMOR de pareja es aquella sombra dulce y protectora que te acompaña siempre en tu debilidad y en tu soledad llenando tus vacíos, ya que cuando el amor domina, todo lo que se da parece poco, mientras que cuando domina la lujuria, todo lo que se recibe, también parece poco. (11/Feb/2.010)

Anuchy Ulloa

EL AMBAR

Aunque en principio, al ámbar no es una piedra, se le estudia en gemología y se utiliza mucho en gemoterapia; también se emplea en joyería como gema semipreciosa. Hoy les comentaré de forma sencilla, que es como me gusta, datos interesantes de esta belleza de la naturaleza.

El ámbar es una resina que a través de un proceso de millones de años se va fosilizando. Algunas especies de árboles, producen y expelen esta resina para protegerse de ciertas enfermedades sobretodo infecciosas. A veces, los troncos de los árboles sufren heridas por diversas causas, por ejemplo una muy común es producida por animalitos que los arañan, los pican o simplemente se pegan como parásitos. También pueden sufrir heridas por otros efectos como la erosión y por qué no decirlo, también producto de la mano del hombre que los lastima. Pues bien, el caso es que estas heridas, al igual que nos pasa a los humanos, son proclives a una enfermedad infecciosa. Es aquí cuando ciertos árboles hacen que una sustancia espesa y viscosa, como lo es la resina, brote de ellos y cree una barrera protectora que “acorrala” al insecto o agente que pueda enfermarlo. Es simplemente un mecanismo de defensa.

Cuando se nombra el ámbar siempre se piensa en el color amarillo o marrón clarito, pero también lo hay naranja, rojo, azul y negro.

Los principales productores del ámbar son: Rusia, Alemania, Francia, España, México, Nicaragua, República Dominicana y Colombia.

Su dureza dentro de la escala de Mohs oscila entre 2 y 2.5, de manera que es muy frágil y cuando las gemas tienen esta fragilidad, suelen tallarse en forma de cabujón porque facetarlas sería muy difícil.

HISTORIAS, MITOS, LEYENDAS Y CREENCIAS:

  • En la antigüedad el ámbar tenía propiedades místicas y lo usaban como talismán.
  • A través del ámbar los paleontólogos han hecho estudios excelentes ya que en muchas piezas, dentro de la resina, han quedado atrapados muchos insectos o pequeños animalitos, algunos ya extintos, que a través de los siglos se conservan intactos, sin el menor daño. También han podido estudiar hojas, flores, gotas de agua, tierra, polvo o burbujas de aire que hayan quedado atrapados en esta sustancia viscosa y espesa que con el tiempo se fosiliza y endurece, adoptando el nombre de ámbar.
  • A lo largo de la historia de nuestro planeta ha habido fenómenos de la naturaleza que han dejado sepultados bajo tierra o agua, grandes extensiones de árboles. Con el paso del tiempo, yo diría siglos, la resina enterrada o sumergida de éstos se fue fosilizando hasta convertirse en gema y como magia, cuando está bajo lagos o mares, en algún momento se desprende y flota sobre las aguas. Así se encontraron muchos trozos de ámbar. Ellos flotan sobre las aguas porque como ya sabrán, el ámbar es más ligero que el vital líquido.
  • El ámbar del Báltico es uno de los más cotizados y antiguos del mundo. En la tumba de Tutankhamon se encontró ámbar del mar Báltico.
  • También el ámbar de España es de alta cotización. Por cierto, en 2.008 fue descubierto un yacimiento en la zona del Cantábrico, que contenía insectos del Cretácico, al parecer en excelente estado de conservación.
  • En República Dominicana, al igual que el Larimar, una piedra de la que ya les hablé en su momento, el ámbar es una gema muy importante, tanto, que forma parte de la historia de la isla caribeña. Hay una pieza de ámbar dominicano que se encontró en el reciente 1.997, que fue tasada en 50.000 dólares y al parecer contiene en su interior una rana intacta. También en República Dominicana hay una variedad de ámbar azul que tuve la ocasión de conocer y créanme que es precioso.
  • Se cuenta que Cristóbal Colón en el año 1.492, cuando llegó a La Española (hoy República Dominicana y Haití) recibió de un príncipe taíno de la isla unos zapatos con aplicaciones de ámbar; esto lo hizo a cambio de un collar de ámbar del Báltico que el famoso navegante le ofreció.
  • En la zona de Chiapas, en Méjico, hay una variedad de ámbar rojo muy bello. Allí se tiene la firme creencia de que esta gema protege contra el mal de ojo.
  • Dicen que llevar un ámbar y una turquesa juntos, es un perfecto equilibrante de nuestros puntos energéticos. Al parecer, los monjes del Tibet usan un collar con nueve piedras de turquesa y nueve de ámbar. Fíjense, si sumamos 9+9 da 18 y si sumamos 1+8 da 9, éste último es un número mágico para algunos pueblos, entre ellos para mis antepasados celtas que tenían el número 3 como un símbolo de su trinidad y el 9, o sea, 3 veces 3, significaba la triple diosa, tres veces grande.
  • En el año 1.717, el Rey alemán Federico Guillermo I de Prusia, le regalo al Zar de Rusia Pedro El Grande, la decoración de un salón de su Palacio de Invierno. Varios paneles de precioso ámbar del Báltico revistieron todas las pareces de dicho salón, amén de algunas obras de arte adicionales, también de la misma gema. Se podrán imaginar ese salón dorado como un sol radiante, considerado como la octava maravilla del mundo. Bueno, con el paso de los años, se decidió trasladar esta sala al Palacio de Catalina, zarina y esposa de Pedro El Grande. Como el espacio aquí es breve, no me extenderé mucho pero les diré que en la Segunda Guerra Mundial, los nazis desmantelaron el Salón de Ámbar y se perdieron las piezas. Fue a principios de la década de los setenta cuando comenzaron los trabajos de recuperación del famoso recinto, bajo la supervisión de especialistas y técnicos estudiosos en ámbar y en tallas antiguas. Así, en 2.003, se volvió a inaugurar el legendario salón, justo cuando San Petersburgo (su lugar) cumplía el 300 aniversario.
  • Hay muchas falsificaciones del ámbar y aquí, en secreto, le daré 3 (número mágico) tips para reconocer y diferenciar el verdadero del falso:
    • Si quemamos una esquinita de la piedra, la auténtica debe desprender un olor parecido al incienso.
    • Otra prueba es a través de los rayos ultravioleta. Si es legítimo hace reflejos fluorescentes y cambia ligeramente de color, algo que no sucede con el falso.
    • Hay una prueba muy sencilla y es frotando la gema. Si se electriza y es capaz de atraer un papel u objetos pequeños (insectos, hojas, etc.) como si fuera un imán, es ámbar.

Colorín, colorado…las piedras no se han acabado, así que hasta la próxima entrega, amigos.

domingo, 19 de diciembre de 2010

EL CARBÓN





El carbón es una piedra rica en carbono, de color negro y altamente combustible. Tiene una dureza que oscila entre 0.5 y 2.5 en la escala de Mohs.

La roca de hoy es un excelente combustible que se viene usando desde la Edad Media y a pesar de los avances de la ciencia en lo referente a la generación de energía, todavía se sigue empleando. Hay dos tipos de carbón: el mineral y el vegetal.

EL CARBÓN MINERAL, se forma gracias a la acumulación de residuos vegetales en zonas pantanosas. Los troncos de los árboles y sus hojas, al ser cubiertos por el agua de las ciénagas, llenas de fango y lodo, se van pudriendo en ausencia de oxígeno. En este proceso se producen cambios físicos y químicos que se conocen con el nombre de carbonificación, dando como resultado, tras siglos de formación, a minas de esta piedra fosilizada, orgánica y sedimentaria. El carbón es considerado un combustible fósil.

Los principales yacimientos de carbón se encuentran en China, E.E.U.U y en la Unión Europea. Con respecto a la América Hispana podría nombrar a México, Colombia y Venezuela como países importantes en producción de esta roca.

EL CARBÓN VEGETAL, es un material frágil y poroso que se produce por calentamiento de residuos vegetales a elevadas temperaturas en ausencia de aire, de esta forma se produce una carbonización que da como resultado al carbón vegetal.

Se preguntarán el por qué en Diciembre, un mes tan especial, no les hablo de una piedra más glamurosa que ésta y hasta tendrán razón, pero fue la que me vino a la mente y eso tiene un motivo.

La Navidad es una fecha en la que muchos hacemos recuento de todo lo que hemos vivido a lo largo del año y a veces, inclusive, de nuestra vida. Llegados a éste punto nos “revolvemos” un poco por dentro y nos ponemos nostálgicos. Así fue como echando atrás la película de mi existencia, me topé con un recuerdo de mi infancia repleto de imágenes de mis seres amados con los que he vivido momentos tan especiales, que quedaron grabados para siempre en mi mente, como si fueran un tatuaje en la piel. Éste que compartiré con ustedes es uno de esos pasajes, en el que, por cierto, el carbón está presente:

En un frío invierno, cuando apenas era una niña pequeña, me encontraba pasando las Navidades en Europa con mis abuelos y aguardando la llegada del día de los Reyes Magos, el 6 de Enero. ¡Para qué contarles la emoción que me dio el escribirles una carta pidiéndoles regalos!, más si a eso le agregamos que estaba aprendiendo a escribir. Así que, comencé con buen pulso, una misiva dirigida a los tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar. Una vez que terminé de plasmar mis letras en el papel, siempre bajo la supervisión y corrección de mi querida abuela, las dos nos dispusimos a llevar el sobre con su importante contenido al correo.

Los días iban pasando, hasta llegar a uno muy emblemático, que precede a la entrega de los ansiados regalos: La Cabalgata de los Reyes Magos, un desfile en el que ellos, los Reyes, se pasean por algún punto de la ciudad en sus majestuosas carrozas. Las calles por donde debían pasar los Magos de Oriente se llenaron de gente ansiosa, esperando para ver los imponentes carruajes desde los que Sus Majestades saludaban a todos los ilusionados chiquillos que a su paso veían caer una lluvia de caramelos de sus generosas manos.

Antes de salir a ver la Cabalgata, mi emoción era tan grande, que no hacía más que saltar de alegría. Yo, que soy un poco cantarina y revoltosa, tenía alborotados a todos en la casa, hasta que por fin, llegó el momento de salir con mis abuelos, en medio de un frío casi polar y con un viento que nos arrastraba, para ver la Cabalgata. A medida que nos íbamos acercando al lugar por donde pasarían los Reyes, veíamos a la gente correr para ubicarse en las primeras filas. Creo que nosotros no pudimos alcanzar un lugar privilegiado y desde donde estábamos, yo no veía nada. ¡Qué decepción! No dejaba de repetirle a mi abuela que quería ver y ella sólo me contestaba:

- Tranquilízate nena, que cuando lleguen los Reyes te alzamos y vas a verlos.

En el momento en que llegaron los tan ansiados Reyes Magos, yo, ni corta ni perezosa, me escabullí entre la gente, llegué a la primera fila y a viva voz les grité, lo que ya les había escrito en la carta:

-Quiero una muñeca de pelo largo, un hula hoop y una bolsa de caramelos Toffes.

Como bien se podrán imaginar, mi abuela salió corriendo detrás de mí y me retiró de la multitud. Recibí un merecido regaño, al que no le di mucha importancia porque en mi mente sólo estaban los Reyes y el contenido de mi carta.

Al día siguiente, 6 de Enero, me levanté al alba y fui corriendo a la sala de estar para buscar mis “premios”. ¡Pobre de mí!, no quiero ni recordarlo. Sólo había un plato con carbón y una nota que decía que me había portado mal y por eso me habían dejado esos pedruscos negros. ¡Fue terrible!, tanto, que no podía articular ni una palabra, ¡no era posible que los Reyes me hubieran dejado ese feo carbón en un plato! Me pareció un castigo excesivo. Mi abuela, sin articular ni una palabra, miraba a cierta distancia mi cara compungida. Tan congestionada estaba yo del sufrimiento y la decepción, que mi abuelita no pudo esperar más tiempo y me llevó a la habitación de ella. Allí había una muñeca de pelo largo. Era preciosa y casi tan alta como yo; también había un hula hoop rosado fosforescente y una bolsa de caramelos Toffes y por si fuera poco, un libro de cuentos que conservé por años. La vida me dio una lección: “No debía ser tan impulsiva” y mi abuela me dio otra: “No se debe gritar”. Los Reyes no me dejaron sin otra enseñanza: “si el mal no es tan grave, hay que perdonar”. Sí, ellos se apiadaron de mi, perdonaron mi falta e hicieron que pasara unas fiestas maravillosas, pero…¡qué mal recuerdo tengo del carbón!

Queridos amigos, a portarse bien para que no les traigan carbones y desde aquí deseo de todo corazón que todos pasemos una Navidad en sana paz y que el próximo año sea de dicha y felicidad.

Anuchy Ulloa

jueves, 18 de noviembre de 2010

EL CORAL

En la entrega anterior, después de haberles comentado sobre las perlas, me quedaron ganas de seguir fondeando por los paisajes marinos, que de más está decir son de absoluta belleza, así que continuando en el mar, aunque yo esté a cierta distancia de él, hoy les hablaré de otra piedra orgánica que procede de sus fondos: el coral.

Durante muchos siglos los arrecifes de coral han sido un misterio. A pesar de haber sido estudiados por diferentes expertos de la vida del mar, no sabían definir si era una rara planta o un extraño animal; inclusive, algunos, pensaban que era “algo” de procedencia extraterrestre. Los consideraban una extraña e indescifrable especie de formación marina y no podían explicar su naturaleza.

En el año 1.785, el italiano Filippo Cavolini ya había escrito una obra muy importante sobre las formaciones de coral, pero en 1.864, un naturalista francés de nombre Henri Lacaze-Duthiers, luego de mucha investigación, fue el que logró describir al coral vivo, con sus formaciones de pólipos, sus órganos reproductores y su desarrollo.

Si tuviera que definirle a un niño lo que es el coral, le diría que unos animalitos marinos llamados pólipos coralinos, para protegerse de los depredadores, construyen sus casas con una sustancia de un mineral llamado calcio y eso es el coral. Así de simple, es más, me encanta esa definición. Para ponerme un poco más técnica les diré que es un carbonato cálcico, que pertenece a la familia de las gorgonáceas y que tiene una dureza de 3 a 4 en la escala de Mohs.

Se encuentra localizado, principalmente, en el Mediterráneo occidental, Japón, Malasia, Australia, sin olvidar el Caribe. En el Mar Rojo abunda el precioso coral negro, según algunos, excelente amuleto contra la mala suerte o el mal de ojo.

Al coral se le asocia mucho con el color rojo pero también los hay blancos, rosados, negros y un tipo de azul que realmente es muy raro de encontrar. El más preciado en joyería, sin duda, es el rojo.

HISTORIAS, MITOS, LEYENDAS Y CREENCIAS:

· El nombre del coral viene del griego Korallion, que significa adorno del mar, aunque el origen de la palabra en español, nosotros lo tomamos del latín Corallium.

· Para los antiguos romanos, al igual que para los griegos, era el más precioso regalo del mar.

· Mis antepasados pueblos celtas, excelentes artesanos y mejores orfebres, sentían gran aprecio por el coral, con el que les gustaba adornar las empuñaduras de sus armas.

· Dicen que protege de los malos espíritus y el mal de ojo, sobretodo, como dije antes, el coral negro, seguido por el rojo.

· Hay un tipo de coral, cuyo calcio, tiene uso terapéutico y, al parecer, ofrece excelentes resultados para los que sufren de artritis, osteoporosis, dolores articulares e, inclusive, para reforzar el sistema inmunológico.

· Al coral le gustan las aguas templadas y las costas no muy profundas, aunque hay algunos arrecifes que se han encontrado hasta a 1.500 metros de profundidad.

· Hay bancos de corales francamente enormes. Sus familias, forman arrecifes con múltiples ramificaciones y las bases de éstos, suelen ser corales muertos, mientras que los vivos, generalmente, se encuentran en la parte superior. De todos modos, nada se pierde en la naturaleza, aquellos que mueren dejan “sus troncos” que sirven de hábitat para otros seres vivos.

Amigos, quisiera decirles que la formación del coral es muy lenta. Se estima que puede crecer entre 1 y 1.5 centímetros al año. Podrán imaginarse la cantidad de tiempo que puede tardar en desarrollarse un arrecife de coral, porque si bien es cierto que algunos son de apenas pocos metros cuadrados, también es cierto que los hay que abarcan miles de kilómetros cuadrados. Cuando llego a este punto me vienen a la mente algunas imágenes de devastaciones de arrecifes de coral que he podido ver, como seguramente muchos de ustedes también las habrán visto, entonces las palabras se me agolpan y se me dificulta ordenarlas para poder escribir. De forma muy breve y con tristeza, les diré que hay bosques de coral que se están destruyendo día a día por negligencia humana. Hay un estudio que dice que ya hemos perdido el 30% de los corales de nuestro planeta y lo que es peor es que se estima que para el año 2.020 la pérdida puede alcanzar el 50%.

El coral parece fuerte, quizás por su majestuosidad, pero en realidad es muy frágil, tanto, que el calentamiento de las aguas lo está afectando y ni hablar de los vertidos tóxicos que llegan al mar, que también son diarios... ¡qué pena!.

Terminaré diciendo que el coral, para algunos, puede seguir siendo una rara planta; para otros, un extraño animal que forma esculturas únicas e irrepetibles; habrá quien no le dé vueltas a la cabeza y crea que es simplemente un adorno que la naturaleza puso en el mar y nada más. La realidad es que los arrecifes de coral son preciosas colonias o perfectos ecosistemas de vida marina que albergan miles de especies de peces y plantas a los que les dan cobijo, y que al igual que todo ser vivo nacen, se alimentan, se reproducen y mueren, pero deberían hacerlo de forma natural, no provocada por nosotros, los humanos, que somos sus indolentes depredadores, mientras que ellos, sin ser pensantes, ni sentimentales, protegen más de 4.000 especies de vida marina, amén de las costas, a las que abrigan de los huracanes.

Nada muere completamente, todo se transforma, y el coral lo hace en forma de maravillosa gema…

Anuchy Ulloa